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domingo, 16 de enero de 2011

Y seguí cantando.......

María Elena Walsh


El 10 de enero de 2010 murió en Buenos Aires María Elena Walsh, creadora polifacética que nos acompañó en nuestra infancia, a mis amig@s ,  a mí y a tant@s otr@s niñ@s del mundo,  a través de unas canciones maravillosas que  nos hacían imaginar siempre y  cuyas letras nos siguen sorprendiendo ahora que somos "grandes". No hay más que ver la letra de la canción "El mundo del revés". Aquí va:


Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.


Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.


Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.


Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.


Me dijeron que en el Reino del Revés
un señor llamado Andrés
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.


Me dijeron que en el Reino del Revés
una araña y un ciempies
van montados al palacio del marqués
en caballos de ajedrez.


Vamos a ver como es
el Reino del Revés.

Este disco, "Canciones para mí", editado en 1963, fue el primero de mi vida. Me lo trajeron "los reyes y las reinas" en 1964.  
Gracias María Elena, yo sé,(sabemos) que como bien le hiciste decir a la cigarra, siempre "seguirás cantando"!

martes, 21 de septiembre de 2010

MUJERES QUE ESCRIBEN


Nacida en enero de 1908, en 2008 se celebró el centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir, filósofa que reflexionó desde su ser mujer,  sobre la situación de las mujeres en un mundo patriarcal. La presión  que los hombres han adjudicado a las mujeres, es un rol social  que nada tiene que ver con una esencia de nacimiento.El “no se nace mujer, se llega a serlo” se dará  desde la libertad económica de todos los seres y a través de un trabajo conjunto que implique a todas las partes de la sociedad. Si El segundo sexo, sirvió a muchas generaciones  para entender que las mujeres no somos inferiores, también se afirmó desde él que ningún ser puede oprimir a otro. Desde su faceta de escritora de literatura de ficción,  de Beuavoir reflexiona sobre la transformación que conlleva la vejez, sobre el altruismo mal entendido en relación a la dedicación familiar, sobre la falta de identidad que muchas veces provocan las relaciones absorventes y sobre la necesidad vital del trabajo remunerado para la mujer, un tema central del relato La mujer rota, que forma parte de los tres que componen el libro del mismo nombre. Para la autora existencialista, todo vínculo debe tener una relación de reciprocidad en la que  el amor, siempre,  debe tener en cuenta la libertad de dos seres autónomos

“Siempre habíamos mirado lejos. ¿Sería necesario aprender a vivir al día? Estábamos sentados uno al lado del otro bajo las estrellas, rozados por el olor amargo del ciprés, nuestras manos se tocaban; por un instante el tiempo se había detenido. Se echaría a correr otra vez. ¿Y entonces? [...] ¿Volvería a asaltarme la angustia de envejecer? No mirar demasiado lejos. A lo lejos estaban los horrores de la muerte y de los adioses; estaban los postizos, las ciáticas, las invalideces, la esterilidad mental, la soledad en un mundo extraño que ya no comprendemos y que continuará su curso sin nosotros. ¿Lograré no alzar mi vista hacia esos horizontes? ¿O aprenderé a percibirlos sin espanto? Estamos juntos, esa es nuestra posibilidad. Nos ayudaremos a vivir esta aventura de la cual no regresaremos. ¿Esto nos la hará más tolerable? No lo sé. Esperemos. No tenemos elección”.



Simone de Beauvoir (1990), La mujer rota, Trad. Dolores Sierra y N. Sánchez, Barcelona, Edhasa, P.87.