martes, 4 de enero de 2011

Estreno de año

AÑO NUEVO!


Para que el 2011 traiga consigo muchas cosas bellas y justas, comparto con vosotr@s la llave del gran poeta y artista Joan Brossa. Porque una llave con letras seguramente nos abra los mejores mundos para imaginar y vivir.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Compartir marcas


La escritora Olga Merino habla en este breve artículo de las marcas que, sin nombre aparentemente visible, nos deja el vivir. Un texto para pensar...

Publicado el  viernes 10 diciembre en  "La Rueda",columna de El Periódico de Cataluña. 
Autora: Olga Merino

Pintura de María Gómez

La piel tiene memoria. Los recuerdos de lo vivido escriben su peculiar caligrafía sobre el cuerpo. Nada más nacer, cuando la comadrona nos agarra por los pies, obtenemos la primera sutura: el ombligo; un corte limpio al cordón umbilical que nos unía a la inocencia y, hala, majos, aprended a vivir. Durante la infancia se superponen en la carne cicatrices más o menos simpáticas: el topetazo con la bicicleta, el labio partido tras la caída de un columpio, la niña con trenzas que metió la pierna en una alcantarilla y se la desolló. Más tarde aparecen los costurones de la madurez: cesáreas, estrías, la operación de apendicitis (hasta hace poco las apendicectomías dejaban en la tripa unos chirlos exagerados, de navajazo esquinero). La cartografía epitelial tiende a complicarse con el tiempo, y quizá por ello sea mejor dejar aquí la exploración, que hoy es viernes. Después de todo, las escaras físicas acaban por desdibujarse, y dicen que ahora el láser ayuda a disimularlas. Hace ya algunos años, en una diminuta isla del Caribe, un negro me contó que allí se curaban las cicatrices con conchas de molusco molidas y mezcladas con agua y jugo de limón. Aquel buscavidas se llamaba Clímaco y era alto como una palmera. En realidad, una servidora de lo que pretendía hablar era de las otras heridas, las invisibles, las del bolero Se te olvida (“…pues llevamos en el alma cicatrices imposibles de borrar”). Las casas en las que hemos vivido y debemos abandonar, las ciudades que nos acogieron y fueron nuestras, pequeños fracasos, los sueños hechos añicos, lo que pudo haber sido, los amigos que se quedaron atrás, la sangre enterrada, alguna traición, tantos malentendidos, las palabras que no dijimos a tiempo. ¿Dónde se esconden todas esas sajaduras que no dejan huella? En verdad, las cicatrices que no se ven son las que nos amasan como los seres que somos. La escritora Jane Bowles, sepultada en Málaga, en el antiguo cementerio de San Miguel, sabía dónde se ocultan: “Carga, como un diamante clavado en el pecho, con tu primer sufrimiento, porque de él procede toda tu ternura”.

lunes, 6 de diciembre de 2010

ENTREVISTAS PARA COMPARTIR


La intimidad del poema en tránsito

María Auxiliadora Álvarez nace en Caracas en 1956. Formada en Literatura y en Artes Plásticas, sus primeros poemarios  surgen de los Talleres poéticos que hicieron de Venezuela, en los años 80, un estallido de poesía.  En “Cuerpo” (1985), el cuerpo se transforma en palabra imprescindible y directa frente a las construcciones sociales. Desde 1996 vive en los Estados Unidos y además de escribir, se dedica a la enseñanza universitaria. Editorial Candaya ha publicado “Las nadas y las noches” un tránsito por los once libros de la autora, algunos inéditos hasta ahora. Una edición que estremece, poesía que resalta el silencio y da otra dimensión  a las palabras.

NA  - Tu  poemario “Cuerpo” nace en un hospital público de Venezuela ¿Lo consideras un poemario social?
MAA- En parte sí, porque la fuerza de la vida se impone y define la materia de la cual nos vamos construyendo y en parte no,  porque se espera que el hecho artístico supere la circunstancia o anécdota individual y social y se sustente gracias o a pesar de ella, transitando de lo particular a lo singular y de allí a lo universal. “Cuerpo” fue mi segundo libro, y escrito a los 24 años, representó un registro de adquisición de mundo o concienciación del mundo particular, pero plural, que me tocó vivir. Este libro, que es grito, horror y vísceras,  nace de una visita a un hospital público de Venezuela, la mayor maternidad del país, que irónicamente lleva el nombre de la madre de Simón Bolívar: Concepción Palacios. Digo “irónicamente” porque creo que si la señora Palacios hubiera intentado dar a luz a su hijo en esta maternidad, tal vez no hubiera habido independencia para Venezuela ni para Colombia, Perú, Ecuador o Bolivia. Vi a muchas mujeres y a sus niños morir, o los vi sobrevivir a unos y (u) otros en condiciones infrahumanas. Hace 30 años que escribí estos poemas pero creo que la atención social maternal hospitalaria continúa representando todavía la antítesis de la atención y la antítesis de lo hospitalario.

NA  - ¿Qué ha significado para ti y tu obra el exilio?
MAA- Salvación y condena. Me he convertido en lo que en sociología llaman un hobo -o un vagabundo (que no suena igual en femenino), un ser libre, sin filiaciones culturales (salvación), pero desprovisto de lengua (condena). El peor exilio para un escritor: salir del silencio de la pequeña periferia del género para la otra gran periferia de la ajenidad lingüística y política. En fin, nunca se pueden prevenir todas las ramificaciones de la adversidad.

NA  - ¿Crees que tu poesía ha cambiado en tu recorrido desde Venezuela a los Estados Unidos?
MAA- Sí, creo que ha cambiado. Es más cerebral, más de ideas y menos de emociones. No porque esto me lo haya producido la permanencia en Estados Unidos (donde por otra parte la emoción se considera una especie de infra-razón). Me lo ha producido la separación de los seres queridos, por muerte o por distancia, la fractura interna de la ausencia se asienta igual. Y como decía un verso de Alvaro Mutis, el poeta colombiano:  “si un día se nos acaba el amor nos queda la mente”.
                                           Fotografía de Lisbeth Salas
 

Y un poema para disfrutar!

HUNDIMIENTO

 La memoria
de la piedra
es peso
de hundimiento

guarda
en tu corazón
sólo
el sonido
vacío

“Las nadas y las noches”(2009), Candaya.

Si quieres leer más: www.literata.cat (diciembre de 2010)


domingo, 28 de noviembre de 2010

ENTREVISTAS PARA COMPARTIR


Esta entrevista forma parte de las muchas que les hice a escritoras para Literata, desde octubre de 2007.
Ojalá les gusten!
 
Flavia Company,
Una soga a la condición humana.



Escritora de diferentes géneros, trasgresora y cuestionadora de lo impuesto, Flavia Company edita Con la soga al cuello en la Editorial Páginas de espuma. Un libro de cuentos en el que la autora se reafirma en el género, observando, descubriendo lo que nos envuelve y  nos atrapa. Una vez más indaga en las relaciones, en los puntos de intersección, en las zonas oscuras. Estas  narraciones están unidas por un hilo conductor, que se transforma en una soga capaz de alterar una realidad que tiene cuerda para rato.

NA – Yo definiría tu nuevo libro como un volumen de puntos de inflexión. ¿Cómo lo ves tú?
FC – Sí, de algún modo todas son historias en las que se relata un punto de inflexión, lo que a mí me gusta llamar un “momento bisagra”, justo ese período de la vida en que estamos a punto de cambiarlo todo, de dejar atrás lo que fuimos, lo que ocurrió, lo anterior. Momentos en que nos dan un diagnóstico médico difícil de asumir, en que nos abandona nuestra pareja, en que nos quedamos en paro o descubrimos nuestros límites.

NA –Tus personajes siempre rompen las normas, por ejemplo la anciana de tu cuento El jardín, destruye aquello que logró con empeño justamente para renovarse ¿Qué piensas de esto?
FC – Romper las normas forma parte de mi literatura tanto en lo que se refiere a contenido como a formas. Cruce de géneros y por lo tanto trasgresión. Mis personajes son, en ese sentido, seres que se buscan, que se inquietan y dudan y pelean por salir del lugar en que la vida los ha colocado. Algo que, de alguna forma, todos llevamos dentro. 

NA –Como si de un tratado de sociología se tratase, tus cuentos abordan temas  de gran actualidad: en Padre e hijo, un padre enfermo es cuidado por su hijo de sesenta años, en Jacobo hablas de los malos tratos, en Una vida en común, dos mujeres que son pareja viven las miserias de una jubilación exigua ¿Cómo te influye la realidad?
FC – En este libro de relatos necesitaba hablar de la cotidianidad, mostrarla, porque era precisamente la irrupción de lo imprevisto en la rutina lo que me interesaba. Mis escritos surgen, sobre todo, de la observación. Hay algo especialmente conmovedor en lo cercano. Sea como fuere, y a pesar de que pueden parecer temas de actualidad, me da la sensación de que pocos hay que no se refieran a asuntos que han sucedido siempre.


NA – Una de las sensaciones que tuve al leer tu libro, producida por la intensidad de los textos, es la de ahogo, como si realmente la soga la tuviera yo ¿Por qué crees que a alguien que lee puede pasarle esto?
FC – Me parece que resulta bastante fácil para los lectores identificarse con muchas de las historias de este volumen. Porque hayan pasado por algo similar o porque teman que les toque algo parecido tarde o temprano. Con la soga al cuello habla de todos nosotros, de cómo lo imprevisto irrumpe en la cotidianidad y produce cambios de alcance imprevisible.

NA – El libro se inicia con un viaje en tren y toda la lectura parece un mismo recorrido ¿Ha sido esa tu intención, cómo has trabajado la escritura de cada texto y la unión entre todos ellos?
FC – Que el primero de los relatos sea un viaje en tren no es, en efecto, casual. Por una parte tiene una lectura simbólica, puesto que el viaje representa la vida, y por el otro es una clara invitación al lector, para que se suba “en el mismo tren”. La unión de los textos viene dada por la intención y por el tema que se asoma en todos los relatos. Mi intención era mostrar la vulnerabilidad humana y la heroicidad de superar, una vez tras otra, obstáculos complicados. Por lo que se refiere a la vulnerabilidad, tenía claro que había que enfrentar a los personajes a situaciones adversas. Todos nosotros, frente a la adversidad, somos más vulnerables, porque nos mostramos tal cual, no podemos entretenernos, mientras nos defendemos o estamos frente al abismo, en adornarnos, disfrazarnos ni maquillarnos. Al fin y al cabo, cuando tenemos lo que deseamos, somos más o menos quienes queremos ser. Pero cuando nos toca lo que de ningún modo queremos, somos lo que buenamente podemos. Esa realidad está en todos los cuentos, de un modo u otro. Todos sus personajes son héroes, o antihéroes, que se descubren a sí mismos gracias a algún tipo de dolor.

NA – En algunos de tus cuentos, las cosas se les dan vuelta a los personajes: en Las víctimas, el perseguidor parece ser perseguido, en Rodajas de limón, la que engaña parece ser engañada ¿Todo tiene posibilidad de giro para Flavia Company?
FC – Bueno, una vez más todo depende de la mirada. Desde el lugar desde el que se mira. Del punto de vista, en definitiva. Nada es de una sola manera. Eso es algo que he defendido, creo, en todos mis libros. Quien persigue, es a su vez perseguido (por la propia persecución, incluso). Quien engaña, es a su vez engañado (aunque sea por sí mismo).

NA – Parece ser esta una época de proliferación de libros de cuentos. Acaban de editar dos amigas tuyas, Abad y Fernández Cubas, y ahora tú ¿Qué significa esta maravilla?
FC – Es verdad, se ha dado la feliz coincidencia de que mis amigas Fernández Cubas y Abad han sacado también sus libros de cuentos. No sé si las cosas han cambiado respecto a épocas anteriores, pero sí parece cierto que los cuentos reciben más y mejor acogida entre los medios y los lectores. No hay más que pensar en la tríada de premios que acaba de llevarse Fernández Cubas: el Cálamo, el Ciutat de Barcelona y el Salambó.

NA – ¿Qué es lo próximo que tienes entre manos?
FC – Estoy proyectando una novela. Distinta a todo lo anterior. Pero bueno, prefiero no hablar de lo que está por venir. Sólo puedo decir que tengo un fuerte deseo de que venga. Todo a su tiempo.

NA- Sé que tienes un blog. ¿Cómo influye el mismo en la relación con las personas que te leen?
FC-La relación que me brinda el blog me fascina. Es un intercambio constante y me permite una escritura distinta, alejada de la periodística y de la literaria. Más cercana tal vez a la epistolar, aunque tampoco. Un género distinto, probablemente. Habrá que analizarlo cuando haya transcurrido el tìempo. En cualquier caso, me resulta enriquecedor. Ser bloguera ya forma parte de mí.

NA – A pesar de la soga, en tus cuentos hay lugar para el amor y la ironía ¿Esa es la mirada  de Flavia Company ante la vida?FC – La soga no nos quita la esperanza. La soga es nuestra posibilidad de cambio y de aprendizaje. Por duras que puedan resultar las experiencias, los seres humanos, que somos capaces de lo mejor y de lo peor, podemos superar lo aparentemente insuperable. Es un libro esperanzado, con una mirada empática sobre nuestra condición humana.


BREVES
A- ¿Qué personaje que te hubiese gustado escribir? Macabea, de La hora de la estrella, de Clarice Lispector.
B- ¿Que  personaje que te hubiese gustado ser? La aviadora Amelia Earhart, por lanzarme a la aventura de volar, claro.  
C- ¿Hoja lisa u ordenador?¿ Pluma o lápiz? Hoja lisa y pluma.
D- ¿Qué ve Flavia Company cuando se mira al espejo? Me miro tan poco al espejo que hay días en que, a la noche, me doy cuenta de que todavía no me había visto.
E - ¿Con que autor o autora quedarías un rato para que te cuente secretos? Con Silvina Ocampo.








jueves, 25 de noviembre de 2010

25 de noviembre de 2010


Esta imagen la tomé prestada del blog de mi amiga Gloria Arbonés.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La voz de "la loca"

"ANCHO MAR DE LOS SARGAZOS"
Jane Rhys

Si el libro de Charlote Brontë que recomendé  el 21 de octubre, era más que aconsejable, esta nueva lectura no sólo es magnífica sino que "agranda" las perspectivas que aquel podía habernos proporcionado. Más de cien años después de "Jane Eye", Jane Rhys escribe un texto que "dialoga" con el de Brontë. Impresionada por la imagen que se daba de las mujeres oriundas de las Antillas, a través de Bertha Rochester, el personaje encerrado en el altillo de Thornfield Hall,  "Ancho mar de los sargazos" nos habla de la vida de Antoinette, esa niña fascinada por la vegetación siempre presente de las islas, ese lugar configurado en su imaginario como  paraíso. Antoinette busca la empatía, entender las costumbres y los códigos del lugar. Ella no es negra pero siempre ha querido serlo. Y como mujer, como blanca "diferente", confiará en el amor que le llegará desde Inglaterra, sin imaginarse que los cuerpos pueden colonizarse, como los territorios.

  
Antoniette será desprovista de todo, hasta de su nombre y terminará sus dias encerrada en una torre, en un país imaginario que sólo existió en su cabeza. Si Bertha nunca  tendrá voz, porque no existe más que en la crueldad del una sociedda castradora, Antoinette sí la tendrá y Jane Rhys se la otorga para que pueda gritar a los cuatro vientos que ella no es "la loca del ático".


miércoles, 3 de noviembre de 2010

LA IMPORTANCIA DE COMUNICAR

 "Lo que piensan las adolescentes"
El nuevo libro de  Esmeralda Berbel.


La literatura me (nos) acompaña cada día, en el bus, a la noche antes de dormir, en esos ratos robados al ritmo de las obligaciones. Llega a mis manos el nuevo libro de la poeta y narradora Esmeralda Berbel, una autora que tiene, además, una gran experiencia con libros de entrevistas y trabajos grupales que siempre aportan una nueva mirada social. Esta vez la atención se dirige a las adolescentes, un grupo con deseos y necesidades particulares, lleno de creatividad y de vida e indispensable para entender el futuro.
Las adolescentes tienen la palabra!



 
Si quieres ver entera la entrevista que le realicé en el número de Literata 32, clika
www.literata.cat
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