jueves, 25 de agosto de 2016

La memoria: homenaje a mis familias

La memoria es algo intangible que sólo toma forma cuando le damos un sentido. Cuando viajo al lugar donde nací los sentidos (entendiéndolos en sus múltiples significados)  se disparan  y mi memoria viene y va, vuelve y se queda como si sólo desentrañándola, mi vida, mi ser, mi identidad tuviesen otra magnitud.
Argentina es el lugar de mi memoria primigenia. La veo en las calles inundadas del barrio en el que nací, en el puente que cruza un riachuelo donde ninguna especie sobrevive y, sin embargo, es horriblemente bello. Esa memoria es mi prima MG. recordando el olor de mi infancia que ella tanto admiraba; es mi otro primo, AA, también amigo de Elsa, ese ser invisible que nosotros dos siempre veíamos;  es mi hermano hablándome de nuestras vidas y es mi sobrina, que ya crea memoria para que yo la guarde y la expanda y para que ella la viva. La memoria son mis tíos y tías que me recuerdan cómo era y cómo soy. Es Córdoba, con sus ríos de mica, en donde descansan l@s que me preceden, tan amados. Buenos Aires, es la ronda de mis amigos Almodóvar alrededor de la mesa mientras festejamos el día del amigo y la amiga y hablamos tod@s a la vez; es la cara de l@s hij@s de es@s amig@s que nos miran con gesto de familia y significan futuro. Es el humor y la sabiduría de cada un@ de l@s que componen esa mesa. La memoria es el encuentro prodigioso con la gente de mi infancia, mis ami@s desde que recuerdo, que me acompañan desde chiquita y que no se aburren de mí.  Y también con otr@s amig@s de siempre y con la gente que aparece y desaparece y con la que en cada encuentro me sigo asombrando.
Todo esto es mi primera memoria.
Y después llega la que consolida, la que da un sentido más amplio, de consciencia de un prójimo que también está.  Esa memoria pude verla entre las fotos del Museo de los inmigrantes, donde mis bisabuelos pasaron y donde entraron los abuelos de mi cuñada MC. Es el dolor desesperado de la ESMA, mientras la recorro con mi amiga Susi y su hijo, allí es donde la memoria se hace imprescindible ante la violencia y la injusticia; es la marcha 2000 de las Madres de Plaza de Mayo, que siempre hicieron de la memoria el sentido de sus pasos en ronda; es el Parque de la Memoria, al lado del Río de la Plata, para que no olvidemos jamás la represión del gobierno militar, para que nadie calle.



Marcha 2000 - jueves 11 de agosto de 2016. Allí estuve


También existe la memoria de la ciudad, la de los edificios: el antiguo Correo Central de Buenos Aires es ahora el precioso Centro Cultural Néstor Kirchner, en dónde la cultura se mezcla con el recuerdo de las cartas que unían seres de uno y otro lado.
Y después llega la memoria del “lado de acá”, como diría Cortázar, la que construyo cada día en Barcelona desde hace veinte años, con mi gente de aquí, con la de siempre, con las nuevas personas, con la memoria de la Guerra Civil  que todavía duele, la de los inmigrantes y los refugiados, que trasladan sus memorias en las espaldas.
Y está la memoria de los que pasaron un rato y dejaron algo o mucho, la de los que amo y ya no están. Algunos se fueron hace tiempo, otros hace muy poco: mamá que teje y papá en la parrilla, las bellas manos de Darío Szulewicz, el pelo rojo de Julito Sepiurka, la música de Mandi Capote, la risa de Alejandro Molina, el amor incondicional de tod@s mis abuel@s,  de los papás y las mamás de mis amig@s....Todos ellos permanecen desde la memoria y crean otra nueva, con otra entidad.
Y la memoria de los terremotos y  de las injusticias y los atropellos del mundo. Y también la memoria de las cosas buenas y sanas. La memoria de los sonidos y los olores que siempre llevamos en el cuerpo. 
La memoria siempre nos enseña. Una memoria al lado de la otra. Una Familia de memorias. Memoria y justicia, para que todo sea posible.
El mundo es uno, entre tod@s tenemos que hacer memoria, sacarla y compartirla, porque como dice León Gieco, ella “es libre como el viento”.

Gracias a quienes alimentan mi memoria.

No se pierdan este video de León Gieco: La memoria.AMIA. (póngalo así, si no funciona el enlace)
Una gran emoción. (Grabado en el Centro Cultural Budista de Buenos Aires. Soka Gakai) NMRK





4 comentarios:

gloria abras pou dijo...

¡Cuánta emotividad hay en este texto, querida Nora!. Nosotros somos nuestras memorias con profundas heridas y caricias que nos salvan la vida.
Nos vemos en ototño.

Un beso muy fuerte!

Robert Agustina dijo...

Molt bonic Nora... com sempre!

Robert Agustina dijo...

Molt bonic Nora... com sempre!

Nora Almada dijo...

Gràcies, Glòria, gràcies, Robert.
Será que la memoria nos conmueve a tod@s? un abrazo